Alfredo Leuco: ¿Qué le pasa al Papa?

Papa Francisco

En uno de sus acostumbrados editorales, el periodista Alfredo Leuco pregunta ¿qué le pasa al Papa? por el incomprensible mensaje que le envió a Hebe de Bonafini.

¿Qué le pasa al Papa?

A esta altura le confieso que no entiendo al Papa Francisco. Me cuesta horrores explicar que motivos lo llevan al Papa a multiplicar una relación de apoyo y amistad con Hebe Bonafini, una de las mujeres más desprestigiadas de la Argentina, según todas las encuestas. Es insólito como el Papa se dispara tiros en los pies. Son errores no forzados tal vez forzados por los consejos de algunos personajes nefastos de su entorno a los que el Papa quiere y respeta.

Tal vez no le importe lo que le voy a decir. Pero sus fuertes vinculaciones con varios impresentables le están generando un fuerte deterioro en su imagen positiva aún entre los más católicos.

¿Qué le pasa al Papa? Estas actitudes son solamente pérdida para él y ganancia para Hebe, Milagro Sala, El Caballo Suárez, Juan Grabois, Guillermo Moreno y siguen las firmas.

El único perjudicado con todo esto es el propio Santo Padre. Erosiona su credibilidad y el afecto que millones de compatriotas sienten por él. ¿Escuchó lo que dijo Hebe cuando leyó la última carta que le mandó el padre Jorge?

Dijo que era un lujo y que se escribía bastante seguido con él. La carta se la llevó Juan. No aclara cual Juan pero se supone que se trata de Juan Grabois con quien hizo una excepción y lo atendió especialmente en Chile. El Papa lo adora y confía en él y atrasó toda su agenda para poder charlar unos minutos. Es el mismo que dijo que el vicio de Macri es la violencia y que fogonea todos los cortes de ruta y de calles y apoya a delincuentes probadas como Milagro Sala o Jones Huala, ambos detenidos por la justicia democrática e independiente.

Pero veamos frase a frase lo que el Papa piensa y dice de Hebe. Primero le expresa lo siguiente: “Rezo por vos y las madres y pido al señor que te conserve la salud para que puedas seguir ayudando a tanta gente”.




Pregunta con todo respeto: ¿A qué gente ayuda Bonafini? A Cristina para fomentar ese discurso falso de que es una víctima de una persecución política cuando en realidad ha sido la jefa de una asociación ilícita dedicada a saquear al estado y la que encabezó el gobierno más corrupto y autoritario desde la recuperación democrática.

¿A qué gente ayuda Hebe de Bonafini? ¿A los pobres propietarios que nunca recibieron las casas que nunca se hicieron de Sueños Compartidos? ¿A los pobres albañiles que quieren embargar a la Asociación para cobrar algo de lo que les quedaron debiendo Hebe y Sergio Schocklender, a quien Hebe definió como un hijo?

¿Qué le pasa al Papa? Es una persona brillante intelectualmente de una fe religiosa poderosa y con un rol muy positivo en la lucha por la paz y contra la pobreza en el mundo y sin embargo, en nuestro, en su país, se relaciona con los peores ejemplos.

Insisto: ¿A quién ayuda Hebe? ¿A los que creen en la justicia y en la democracia? Ella propuso que este gobierno elegido por el pueblo se caiga a pedazos, llamó a tomar el Palacio de Tribunales, insultó al presidente y lo comparó con Hitler, celebró el terrorismo de estado que mató a 5 mil personas en las Torres Gemelas, homenajeó a la ETA y a los grupos guerrilleros argentinos y se atrincheró para no acatar los fallos de jueces. ¿Cuáles son las señales que transmite el Papa Francisco en este romance político que mantiene con Bonafini?

¿Qué le pasa al Papa? ¿A Quien escucha? ¿ A quién ayuda Hebe?, pregunto con todo respeto.

Hebe ayuda a un malandra de estado como Boudou, a un violador de los derechos humanos como Milani, a patoteros como D’Elía y Esteche o a mega corruptos como Lázaro Báez.




Se perjudica mucho el Papa cuando lo podría evitar simplemente con su silencio. En esta última carta le aconseja que no le tenga miedo a las calumnias. Y le da argumentos comparando a Hebe con Jesucristo, nada menos. Es insólito. Bizarro. Tragicómico. Dice el sumo pontífice a Hebe que “La calumnia solo ensucia la conciencia y la mano de quien la arroja. A Jesús lo calumniaron y lo mataron después de un juicio dibujado por calumnias”.

Le juro que no miento. Esto es lo que Hebe leyó de la carta que le mandó el Papa.

¿Qué le pasa al Papa? ¿Quién calumnia a Hebe? ¿Las madres Línea Fundadora que la abandonaron por su autoritarismo feroz? ¿Los políticos democráticos que rechazan su devoción por Hugo Chávez y Fidel Castro, dictadores y fabricantes de pobres por millones? ¿Los fieles católicos que en la propia Catedral vieron como ella humillaba a los creyentes, insultaba al cardenal Jorge Bergoglio al que le dijo “basura fascista” y lo acusaba de ser cómplice de la dictadura y de haber entregado sacerdotes para que la dictadura los asesinara? ¿Quién injuria a Hebe? ¿Los que recuerdan que hizo sus necesidades atrás del altar en el espacio sagrado de la Catedral de Buenos Aires? ¿La que robó o dejó robar tanto dinero y apoya todas las variantes de la violencia?

¿Qué le pasa al Papa Francisco? El Caballo Suárez y Milagro Sala tuvieron el privilegio de ser recibidos y tener varias fotografías con el Papa. El les envió cariños y rosarios. Son delincuentes que están legalmente detenidos por una justicia que certificó esa prisión en varias instancias. Ni los organismos internacionales cooptados por el kirchnerismo se atreven a seguir diciendo que esas detenciones son ilegales. Hoy se vienen juicios por falsos testimonios a delincuentes que se esconden detrás de los verdaderos mapuches y mintieron para armar una historia de desaparición forzada de personas con Santiago Maldonado. Van a tener que declarar también los abogados de la APDH de Córdoba que embaucaron a la justicia para inventar un escenario falso. Ya está probado como pocas cosas que Santiago Maldonado se ahogó en el río. Ellos decían que había sido secuestrado, torturado, asesinado y desparecido por la gendarmería y la dictadura macrista. Sin embargo el Papa recibió y se fotografió con la familia de Maldonado como avalando esas mentiras infames.

No se puede decir que el Papa sea ingenuo o ignore todas estas verdades y no injurias que estoy diciendo.

Me duele por el Papa Francisco porque podría jugar un rol integrador, sanador y ecuménico con la sola decisión de no meterse en política. Pero insiste. Desde que se reconcilió con Cristina no deja de recibir a dirigentes kirchneristas pese a que tuvo que soportar fotos con Martín Insaurralde que luego fueron afiches de campaña electoral o camisetas de La Cámpora que el Cuervo Larroque hizo flamear ante sus narices.

El diablo con sotanas, el jefe de la oposición le dijo Néstor Kirchner que lo persiguió y lo espió con la SIDE.

Hasta la jefa de la justicia K fue recibida con honores y premiada con bendiciones y rosarios. Alejandra Gils Carbó que, dicho sea de paso, también tiene que dar explicaciones ante la justicia por una coima de 8 millones de pesos en la compra de un edificio para el estado.




¿Qué le pasa al Papa? En Chile estuvo tan mal asesorado que hizo una exhibición de debilidad con misas casi vacías y sin condenar con nombre y apellido a los que quemaron iglesias y hacen atentados incendiarios allá y acá. Además se enojó con los familiares de las víctimas de los que habían sufrido violencia sexual de parte de tantos curas y luego tuvo que pedir disculpas por su actitud. Es maravilloso que haya reconocido el error. Pero que le pasa al Papa. ¿Por qué acierta tanto a nivel universal en su lucha contra el hambre, la injusticia y las guerras y se equivoca tanto cuando ingresa al territorio político?

Es una lástima y me duele decirlo. Pero es la verdad. No son calumnias. Es el argentino que más alto llegó en la historia, el más querido en el mundo y, lamentablemente, en Argentina resta en lugar de sumar. No entiendo. Es incomprensible. Desilusiona a mucha gente que lo venera. Por lo pronto una antigua amiga del Papa como la diputada Elisa Carrió dijo que como cristiana siente vergüenza ajena de que el Papa no haya recibido a Margarita Barrientos y que gracias a Dios, siempre se negó a ir al Vaticano.

¿Qué le pasa al Papa? ¿A quién ayuda Hebe?

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