Lilita Carrió: Si seguimos cumpliendo obviamente voy a apoyar la reelección de Mauricio Macri

Lilita Carrió, fundadora de Cambiemos

Lilita Carrió, entrevistada en Uruguay habló de todo, de los crímenes de Hugo y Pablo Moyano, de la lucha del Gobierno contra las mafias, de Cristina Kirchner y su relación con el PJ, de la economía y de la reelección del Presidente Mauricio Macri

—El presidente Mauricio Macri está comenzando la segunda mitad de su período de gobierno, y tiene en la agenda una reforma importante como la laboral, en momentos en que hay un fuerte enfrentamiento con un sector del sindicalismo argentino liderado por Hugo Moyano, del sindicato de Camioneros. ¿Qué se puede esperar para este período?
—Lo más importante que se produjo en Argentina después de una enorme lucha de años, fue la apertura de la república. Nosotros estábamos bajo un régimen autoritario, íbamos a ser un régimen como el de Venezuela. Ellos dilapidaron y se robaron la nación. Y fue un conjunto de personas. Dentro de “ellos”, la Argentina es muy corporativa, estaba parte de la corporación sindical. El pacto de Moyano con (Néstor) Kirchner fue explícito hasta la misma muerte de Kirchner. El principal pacto que tuvo Kirchner fue con Moyano, por eso se destruyeron todos los ferrocarriles y se habilitó todo el transporte terrestre que tenía que ver con camiones, lo que dejó sin logística y sin rutas al país. Y él (Moyano) comenzó a poner las condiciones hasta que empezó también a condicionar a Kirchner. Así que lo haga ahora … Yo creo que es una batalla que vale la pena darle. Él tiene muchos crímenes atrás, pero muchos. Su hijo Pablo también. Así que marchen, pero que también marchen a la justicia.

—En su discurso durante la marcha del miércoles en Buenos Aires, Moyano dijo que no era corrupto y apuntó a una persecución de Macri…
—(Risas) … Cuando los kirchneristas y sobre todo Moyano hablan de los oligarcas argentinos, yo siempre les digo no, la verdadera oligarquía es la degeneración de la aristocracia con el gobierno del dinero. Y realmente los verdaderos oligarcas de la Argentina están presididos por Kirchner, Moyano y todos los enriquecidos en los últimos veinte años.




—Macri lanzó una campaña muy fuerte contra lo que llama la “mafia sindical”. ¿Moyano es parte de esa “mafia”?
—Obvio, es el jefe. Por eso digo que es un criminal, es una familia de criminales. No toda su familia, pero al menos él y Pablo seguro. Y cuando digo criminales digo criminales, no solo de robo de dinero. Muchas muertes que no se explican, muchas muertes tapadas. Si en algo uno avala al presidente Macri es en esta lucha. Yo di la lucha contra toda la corrupción kirchnerista.

—¿Cómo cree que terminará? ¿Logrará Macri acabar con esa “mafia sindical”?
—Va a terminar bien. En Estados Unidos también un sindicalista prácticamente quiso tomar el país (hace referencia a Jimmy Hoffa, líder del sindicato de los camioneros acusado de tener vínculos con la mafia). Este (por Moyano) es una persona parecida. Argentina no puede seguir en manos de mafias, esta es la batalla que hay que dar, y la tiene que dar el presidente, ha ganado ampliamente las elecciones así que cuenta con todo mi aval. Lo que pasa es que hay que evitar otros errores justamente para tener el apoyo popular. Lo que no se puede es emprender esta lucha y cometer errores, diría nimios, pero graves a los ojos de la opinión pública

—¿Qué tipo de errores?
—No hacer cesar a un funcionario que tiene una cuenta de un millón de euros fuera del país (se refiere a Valentín Díaz Gilligan, subsecretario general de la Presidencia).

—Pero lo hicieron renunciar.
—Sí, pero tardó. Eso se hace en un segundo. No hay que esperar. Lo que prometimos a la sociedad es la república, la transparencia, el hambre cero y la prosperidad económica y social. En algunas cosas estamos bien y en algunas otras estamos atrasados. La solución en Argentina pasa por la prosperidad económica y social, y lo que nosotros tenemos que hacer es prósperas a las clases medias. Y ahí es donde fallamos. Porque yo no creo en tantos impuestos. Yo creo que si se bajan los impuestos todos crecen y todos pagan. En Argentina por el nivel impositivo hay mucha gente que no puede pagar. Entonces entramos en un proceso de ilegalidades, en una falsedad de altos impuestos. Están los legales que sostienen al país y los ilegales que se hacen millonarios. Y en este sistema no se puede vivir. A mí, la reforma laboral no me preocupada demasiado. Me preocupa más que aseguremos una buena gobernabilidad, que garanticemos la república, que bajemos impuestos, y que vayamos dando algunas reformas laborales. Pero me interesa que se cumpla el ciclo de Marcelo Torcuato de Alvear (presidente argentino entre 1922 y 1928, de la Unión Cívica Radical).




—¿Usted volvería a ser candidata presidencial?
—No, a esta altura ya no compito más. La verdad es que estoy casi obligada a quedarme porque soy una especie de garantía. Todo el mundo dice: “Bueno, Lilita es la garantía”. No se de qué, pero soy la garantía de ciertas cosas. A mí la lucha contra la corrupción me llevó la salud, y me la llevó en serio. Yo entregué todo.

—¿Como es su relación con el presidente Macri?.
—Excelente. Directa, absolutamente directa, solamente personal, no puede haber nadie. Los periodistas pagarían por ver esas conversaciones, que casi terminan en boxeo y después en un asado. Hicimos el acuerdo con Mauricio en enero de 2015, en una conversación que fue un sincericidio, con todas las verdades. A mí me costó mucho, no solo con él sino básicamente con todo lo que era su familia y su padre. Yo tenía el deber de habilitar la salida de la Argentina, y tenía que perder. Así que tenía que articular, perder y garantizar la república.

—¿Cedió mucho?
—Todo, cargos no tuvimos y quedamos solo con tres diputados nacionales, que eran los que teníamos. Lo que pasa es que somos un protopartido con mucho poder por la conducta. Elegimos que al no tener financiamiento empresario, teníamos que ser un partido chico. Que tu poder no dependa del dinero sino de la conducta. Y lo logramos. Tenemos una gran incidencia en el poder por la conducta. Si perdemos la conducta perdemos todo. Y la verdad es que nos llevamos bien. Yo me llevo muy bien con la gobernadora (de Buenos Aires, María Eugenia Vidal); muy bien con Horacio Rodríguez Larreta (jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires); muy bien con los gobernadores radicales. No puedo ir a reuniones políticas porque mi sincericidio causa estragos. Entonces voy a solas a comer a veces con él (Macri).

—¿Apoyaría la reelección de Macri?
—Sí, sí. Si seguimos cumpliendo el acuerdo que es república, lucha contra la corrupción, hambre cero y prosperidad económica y baja de impuestos, yo obviamente voy a apoyar la reelección de Mauricio.




—El tiempo es corto, faltan solo dos años para las elecciones.
—Hay dos objetivos. Argentina debe culminar un gobierno constitucional no PJ, que no sucede desde la época de Marcelo T. de Alvear. Por eso esto es histórico. Este es un gobierno que no solo ganó las elecciones contra un régimen autoritario de manera pacífica, sino que en el mandato legislativo ganó en todos los lugares. Entonces, va a culminar el mandato. Lo segundo es que tenemos que renovar, y para eso tenemos que hacer muchas cosas distintas.

—¿Cómo ve a la expresidenta Cristina Kirchner ahora en su rol de oposición?
—Yo no la veo a Cristina.

—Políticamente me refiero.
—No, no la veo.

—Pero sigue siendo una líder política importante, acaba de ser electa senadora.
—Sí, pero no tiene relevancia frente a un peronismo que se va unificando. El peronismo la odia a Cristina, el peronismo histórico, el peronismo de provincia. Ella odia a los PJ y los PJ la odian a ella. Así que eso divide. Lo que divide es ella.




—¿Así que usted no le ve más futuro político a Cristina Kirchner?
—Es la sociedad argentina la que está avanzando. La sociedad argentina no quiere más ladrones, quiere transparencia. Lo que dijo un presidente uruguayo (Jorge Batlle) de que la Argentina era corrupta, tenía razón.

—Al principio usted me decía que Argentina estuvo a punto de caer en la situación de Venezuela ..
—Y de ahí salimos, un milagro.

—Pero Venezuela no, cayó. ¿Cómo está viendo usted la situación en ese país?
—La situación de Venezuela es la vergüenza de América del Sur y también es la vergüenza de la OEA, porque no aplica la cláusula democrática. El problema con el régimen de Venezuela es que muchos políticos de todos los países de la región no quieren hablar porque les ha mandado dinero para las campañas políticas.

Entrevista gracias a Carlos Ríos para EL País de Uruguay

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