Patricia Sandoval: Me dijeron que iba a encontrar una bolsa de células pero me encontré un bebé despedazado

Patricia Sandoval, militante por la vida

Patricia Sandoval, militante provida, fue entrevistada por Eduardo Feinmann y contó su experiencia personal, sus tres abortos y la crisis que le prosiguió, incluyendo depresión, drogas, bulimia y anorexia.

Además de sus estremecedoras vivencias, hizo también una descripción del negocio del aborto en EEUU y como se entrena al personal empleado para deshumanizar la vida que van a interrumpir: “Tienes que hacer todo lo posible para convencer a estas chicas que aborten. Si tienen miedo y quieren dar marcha atrás, diles que tú también tuviste un aborto. Pero NUNCA digas la palabra bebé. Debes referirte a su bebé como una cosa”.

– ¿De donde sos?
– Soy nacida en California pero de padres mexicanos.

– ¿Me contás tu historia? Cuando la leí me pareció impresionante
– Es la historia de millones de mujeres, millones de hombres, que han sufrido después de un aborto. Desafortunadamente hay una ignorancia tremenda detrás. Yo salí embarazada en tres ocasiones y en todas, los médicos, las enfermeras me dijeron que no era nada, que era una bolsa de células, incluso quería ver mi ultrasonido en la pantalla, no me dejaban ver ni escuchar nada. Me dijeron que era la mejor decisión para mí, era mi derecho, mi cuerpo, y que iba a ser una gran solución para el problema que yo traigo en el vientre.




– O sea que el niño por nacer es un problema…
– Es un problema, es un estorbo. No estás lista para ser mamá porque tienes tu carrera, tus estudios, no es conveniente… Nosotros confiamos en los médicos porque quieren lo mejor para el paciente, son honestos, pero me mintieron, me engañaron. Tuve los tres abortos. De cada uno sufrí unas consecuencias terribles, depresiones, ansiedad, pesadillas. Soñaba niños que lloraban, incluso cuando miraba niños me traumaba mucho. Tuve anorexia, bulimia, porque se me bajó mucho la autoestima. El novio que tenía, el papá de esos tres hijos sufría pesadillas, depresiones, arranques de ira. Me quería quitar la vida. Nunca me dijeron después de cada aborto todo lo que iba a sufrir mental, emocional y físicamente. Nunca me hablaron del síndrome postaborto. No se da a conocer esto porque no hay personas dando testimonio. Después de esto creyendo en los derechos de las mujeres entré a trabajar en la clínica abortiva más fuerte del mundo, Planned Parenthood. Está en los EEUU pero también hay ramas en Méjico, en Chile, por toda latinoamérica…

– Es un gran negocio.
Súper, es un negocio de mercado pero esto no lo sabía. Me contrataron como enfermera aunque nunca estudié para serlo, no tenía experiencia ni la educación. Me contratan para asistir los abortos y ahí es cuando vi la verdad. Cuando asistí al primero, encontré las partes de ese bebé. Pensé que iba a encontrarme con una bolsa de células porque es lo que me dijeron, lo que le dije a la chica (la paciente). Y la verdad me encontré con un bebé despedazado, angustiado con la boca abierta, pienso que gritó en silencio defendiendo su vida sin poder hacerlo. En esta clínica me entrenaron para engañar a las mujeres, me dijeron “acá no se usa la palabra bebé, mamá, papá, él o ella, cualquier palabra que da dignidad humana no se puede usar, incluso la palabra feto da dignidad humana. Y cuando les hacemos ultrasonido a las mujeres jamás las dejamos ver la pantalla porque ven la verdad”. Me dijeron que estaba prohibido contar todo lo que pasa detrás de las puertas y les puedo decir que es un holocausto de matar humanos. Todo el día, cincuenta abortos, una máquina de matar humanos. Una joven de trece años aborta, buscamos las partes del bebé, las tiramos a la basura, paga los mil dólares. Es una factoría de matar humanos. Quedé tan traumada después de mis tres abortos, de saber la verdad, que me mintieron, me engañaron. No aborté tres bolsas de células, aborté tres hijos, me metí muy fuerte en las drogas. Perdí mi familia, quedé perdida en el mundo, y gracias a las oraciones de mi mamá estoy viva, estoy aquí y arrepentida.

– ¿Cómo llegaste al primer embarazo? ¿Qué edad tenías?
– Tenía 19 años. Llegué a mi primer embarazo porque los educadores sexuales de estas clínicas abortivas son los que educan a los chicos en los colegios. Promocionan el sexo seguro que es una falsedad, un engaño, una trampa, animando a los jóvenes a que tengan relaciones pero con protección. Si tu googleas, los condones más corrientes, las pastillas más corrientes, número uno Planned Parenthood, entran, les dan conceptos falsos, las niñas salen embarazadas, ponen una clínica abortiva a tres cuadras de cada universidad de EEUU, cruzan la calle cuando falla este “sexo seguro” y las niñas abortan. Después del aborto vuelven a animar a las chicas que se “protegen”, les dan esos anticonceptivos, salen embarazadas… Más del 55% de los abortos en los EEUU son abortos múltiples, son niñas que han tenido más de un aborto. Me encanta que dicen que marchan por las dos vidas (la marcha contra el aborto) porque en un aborto se mueren tres personas, el bebé inocente, la mamá y el papá, te destruye una familia entera. Eso es lo que pasó conmigo y aquí estoy para reparar todo lo que hice.

– Ahora escucho la historia de que las mujeres no están embarazadas, tienen ese “problema”
– O el embarazo es una enfermedad que necesita una operación que es un aborto, y es la única operación que existe que no cura nada.




– ¿Por qué decidiste abortar a los 19?
– Por miedo a que dirá la gente, mis papás me van a correr de la casa. Acá se terminó mi vida, mi carrera, yo quería viajar, tenía metas. Para mí ese embarazo era un estorbo. Era que mi vida iba a terminar. Era por miedo.

-¿A qué edad llegaste al segundo embarazo?
– A los 20 años, un año después. Caí en la trampa, la de Planned Parenthood practicando el sexo seguro, que no existe, falla.

– ¿Y por qué decidiste abortar nuevamente?
– Porque ya lo había hecho una vez, era fácil, tenía un mes de embarazo, era una bolsa de células, no es el tiempo conveniente, yo tengo metas, yo tengo que… el “yo”, “yo”, “yo”, el que dirán, qué voy a hacer, no tengo apoyo, mis amigas no me apoyan, estoy sola, esos pensamientos.

-¿A qué edad llegaste al tercer embarazo?
– Casi a los 21, en un año y medio tuve tres abortos.




– Otra vez no aprendiste nada.
– Es que yo creía en el concepto del sexo seguro, entonces dije, que está pasando, si soy una chica responsable, sacaba buenas calificaciones, no es que era irresponsable, supuestamente era una chica responsable, cuidándome pero este método falla.

– ¿Cómo se cuidaban?
– Con las pastillas anticonceptivas, haz de cuenta que te dan dulces, que no tienen nada de concentración. Mi caso es común, no es común escucharlo públicamente.

– Me impresionó que después de tres abortos ahora te transformes en una militante en contra del aborto.
– Mirando al futuro, si esto se legaliza en Argentina podemos tomar a EEUU como un ejemplo. Allá una chica de 13 años se puede embarazar y tiene el derecho de abortar sin el consentimiento del papá. Pero si tienes 20 años no puedes comprar una pastilla para el dolor de cabeza, tienes que tener 21. Pero una chica de 13 años tiene todo el derecho de ir a abortar, incluso puede morir durante el aborto, sin el consentimiento del papá. Así estamos de locos en los EEUU. He conocido personas que han tenido 8, 16, 23 abortos. Cuando legalizan el aborto se convierte en una cultura de muerte, en un “método anticonceptivo” y es muy común tener múltiples abortos. No solo las mujeres abortan, el hombre también sufre. Se necesitan hombre y mujer para un embarazo. Entonces cuando muere esa vida, mueren ambos papás también. Es una familia entera que muere en un aborto.

– ¿En ninguno de los tres abortos tu novio te mandó a abortar?
– En ninguno, en el último me dijo “yo quiero ser papá” y yo le dije “no es tu derecho”. No solamente el no nacido no tiene voz, los hombres tampoco. si el hombre quiere salvar la vida de su bebé, no tiene ningún derecho.




– ¿Qué le dijiste en ese momento?
– Le dije “qué egoísta eres, porque yo no voy a terminar mis estudios, mis papás me van a dejar de hablar, piensas en ti”. Y la verdad no pensé ni siquiera en él. He visto casos de hombres, que me cuentan “yo no pude salvar la vida de mi bebé, yo estaba parado enfrente de la clínica, enfrente de las puertas, me quitaron los de seguridad porque era el derecho de mi novia; y no pude, me sentí impotente, me dolió el alma, me quitó toda la oportunidad de ser papá, y no pude hacer nada porque no era mi derecho”. Incluso me acuerdo que cuando buscaba las partes de los bebés, es una cosa tan triste, a veces se identifica si es una niña o un niño, se ven los genitales. Y cuando veía que era niña decía “y donde están los derechos de esta mujercita, de esta niña, de esta mujer”.
Quiero felicitar a Argentina, fue muy conmovedor participar de esta marcha por la vida. México se quedó con los brazos cruzados. Ustedes están haciendo algo antes de. Y eso me motiva como conferencista, y fue impresionante ver niños defendiendo la vida, ver familias enteras. Y ver tanta gente que ama la vida y están haciendo algo antes de. Nunca había visto médicos defender la vida como lo hicieron ayer (por el domingo). Fue muy conmovedor.

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